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sábado, 19 de mayo de 2012

Los gobernantes mayas



ÍNDICE 110
• Los gobernantes mayas• Pájaro Jaguar IV, el Grande, Yaxchilán, Chiapas
• La figura del gobernante entre los mayas• Los caciques yucatecos en el siglo XVI
• La vida en la corte maya• ARQUEOLOGÍA: Los cofres para augurar y propiciar la lluvia
• K'inich Yax K'uk' Mo', Copán, Honduras• Un cofre mexica de piedra de la colección de Bauer, 1904
• K'inich Janahb' Pakal II, Palenque, Chiapas• ANTROPOLOGÍA FÍSICA: Epidemia de viruela de 1797
• Yuknoom Yich'aak K'ahk', Calakmul, Campeche• HISTORIAS DE LOS CÓDICES: Códice Laud
• K'inich Baak Nal Chaak, Toniná (Popo), Chiapas• DOCUMENTO: Códice de Tepetlaooztoc
• Yik'in Chan K'awil, Tikal, Guatemala• CUENTO: Vísperas del centenario

DOSIER
Los gobernantes mayas
Escena de sacrificio. Vaso cilíndricoPalacio con doble trono y escena de sacrificio. Vaso cilíndrico. Museum of Fine Arts Boston, Massachusetts. Foto: © Justin Kerr, K1377

La organización política centrada en la figura de un gobernante es uno de los rasgos distintivos de la sociedad maya. Los grandes señores del Clásico compartían una serie de características como: la pertenencia a un linaje, lo que justificaba la transmisión del poder entre parientes cercanos; la legitimidad basada en su papel como intermediarios privilegiados con las divinidades, y su responsabilidad como administrador de la economía y la política tanto en el ámbito interno como con otras entidades. El prestigio jugaba un papel principal en esta concentración del poder y para ello los gobernantes no sólo realizaban con regularidad actos públicos de diversa índole, sino que llevaban con toda pompa y circunstancia una vida acorde a su estatus, en la que la acumulación y la ostentación de riquezas jugaban un papel fundamental. Una parte importante de los vestigios arqueológicos que han dado fama a los mayas del Clásico está asociada a esos gobernantes y a su necesidad de proclamar su grandeza: los restos de ciudades, las monumentales estructuras, los textos jeroglíficos y un sinfín de objetos relacionados con la vida diaria y el ritual dan cuenta de ese esplendor. A lo largo de casi un milenio, gran cantidad de señores rigieron sobre un amplio conjunto de entidades políticas inmersas en una intricada red de relaciones, que iban de la alianza a los enfrentamientos continuos. Algunos de ellos destacaron entre sus pares por diversas razones: por haber fundado dinastías longevas y prestigiosas, por significarse como guerreros exitosos, por haber propiciado el crecimiento de sus ciudades sede o por haberse involucrado en ambiciosos programas constructivos.
Existen dos momentos en la larga historia mesoamericana para los cuales es posible tener detalles sobre la institución del gobernante supremo: el de la época previa a la conquista española, merced a las numerosas crónicas legadas por los recién llegados y sus informantes indígenas, y el Clásico maya, un tiempo para el que el registro en piedra y cerámica de extensos textos glíficos nos permite ahora conocer a detalle fechas de nacimiento, muerte y entronización, relaciones de parentesco, etc., que de otro modo no conoceríamos. De un puñado de esos ajaw da cuenta esta entrega de Arqueología Mexicana. Los trabajos arqueológicos de las últimas décadas han sacado a la luz un cúmulo de información, que nos permite un acercamiento antes insospechado a la estructura política de las ciudades del Clásico maya y a los avatares de sus gobernantes.

La figura del gobernante entre los mayas
Nikolai Grube


Escena dentro de un palacio real en un vaso cilíndrico
Entre los mayas, el centro de poder de cada Estado lo conformaba un rey, que portaba el título de k’uhul ajaw, “rey divino”. Los ajawo’ob, “reyes”, fundamentaron su autoridad política superior a través de un estatus que les aseguraba una cercanía especial con los dioses. Los reyes se tornaban así en mediadores indispensables.
Una de las vías para exaltar la figura del gobernante era que éste llevara un estilo cortesano de vida, caracterizado por un lujo que contrastaba notablemente con las condiciones de la gente común. Escena dentro de un palacio real en un vaso cilíndrico. Foto: © Justin Kerr, K1728
Durantela época prehispánica, las Tierras Bajas mayas conformaron un paisaje político fragmentado en numerosos señoríos. Aunque la cantidad exacta de estos reinos se desconoce, los datos muestran que tales entidades tuvieron una extensión muy limitada y generalmente estaban integrados únicamente por un centro urbano, que era el sede del poder y la región circundante. El centro de poder de cada Estado lo conformaba un rey, que portaba el título de k’uhul ajaw, “rey divino”. La palabra ajaw significa literalmente “el de la voz potente” (o “voz de mando”). Estos “reyes divinos” residían en centros urbanos, construidos alrededor de los complejos de templos y palacios en los cuales vivían y gobernaban.
Los enormes conjuntos arquitectónicos de las grandes ciudades mayas como Tikal, Calakmul, Palenque, Yaxchilán y Copán reflejan el poder que poseían tales ajawo’ob y sus cortes reales. Obviamente, su autoridad les permitía recaudar la fuerza de trabajo y recursos humanos necesarios para librar guerras, cobrar tributos y controlar el intercambio de bienes y mercancías. Los reyes mayas disponían sin duda de una gran plenitud de poder. Los ajawo’ob lograban legitimar tal poder ante la población que vivía en los estados, a la cual podían integrar bajo su autoridad. Los reyes mayas disponían de este poder a pesar de la ausencia de un aparato de Estado propiamente dicho, con sus instalaciones burocrático-administrativas. Hasta donde conocemos, no había ni un ejército profesional ni un aparato administrativo, ni tampoco instituciones estatales. Sin embargo, los pequeños estados mayas fueron sorprendentemente estables durante el periodo Clásico y durante mucho tiempo sus carismáticos soberanos definieron el núcleo duro de la organización política maya. La paradójica situación de reyes fuertes que ejercían gran poder dentro de estados poco formalizados se puede explicar mediante las propias características de la institución del reinado divino.
Los ajawo’ob fundamentaron su autoridad política superior a través de un estatus que les aseguraba una cercanía especial con los dioses. Los reyes se tornaban así en mediadores indispensables entre el mundo humano y el divino. Ya desde su origen, los reyes reclamaban un estatus especial dentro de la sociedad. El cargo de ajaw era transmitido normalmente por descendencia patrilinear. Los reyes divinos fueron propensos a enfatizar, o en ocasiones a imponer abiertamente, sus propias versiones sobre el origen de su linaje, sustentando las bases de su poder en narrativas mitológicas que ubicaban a los fundadores de sus dinastías entre los propios dioses. Así, los reyes de Tikal se refieren a un antepasado divino que debió haber vivido más de 5 000 años antes del origen de su dinastía, mientras que el linaje real de Naranjo evoca a un fundador divino que habría subido al trono, según ciertas fuentes, hace 22 000 años, y según otras, incluso hace 896 000 años . Otras dinastías reales proclamaron tener orígenes en lugares exóticos y distantes, desde los cuales sus antepasados habrían llegado a través de migraciones.




La vida en la corte maya
Takeshi Inomata


Figura del dios Bufón. Casa del Nicho. Aguateca, Guatemala
Los cortesanos en la sociedad maya del Clásico fueron a la vez los miembros del hogar extendido del gobernante, administradores de la entidad política, productores de objetos valiosos y actores en ceremonias. Las residencias de la familia real y los cortesanos fueron protagonistas importantes de esas actividades.



En las casas de los cortesanos de alto rango de Aguateca se produjeron objetos valiosos. Al parecer el cortesano que vivió en la Casa de los Espejos se dedicó a la elaboración y reparación de tocados y otros ornamentos para el rey. Figura del dios Bufón, adorno que formaba parte de la diadema de los gobernantes mayas. Casa del Nicho. Aguateca, Guatemala. 
Foto: Archivo De Takeshi Inomata.
La corte real en la sociedad maya del Clásico comprende al grupo de diversas personas que rodean el gobernante, e incluía tanto a la familia real y los nobles como a enanos y payasos. Estos individuos se encargaron de la administración de la entidad política, pero la clave para entender la corte maya reside en cómo esta función administrativa se fundió con la vida doméstica de la familia real y otros cortesanos, la diplomacia con otras cortes, las ceremonias y la producción de objetos valiosos. En la sociedad moderna estas categorías generalmente están separadas claramente en nuestras concepciones y actividades. Consideramos que los trabajos que desempeñamos en las oficinas son distintos de la vida doméstica, vinculada con los hogares, y de las actividades rituales, que realizamos en los templos. En la corte maya tal separación fue más vaga. En la sociedad maya del Clásico, las casas de los cortesanos fueron tanto los lugares de la vida doméstica como el escenario de actos políticos y rituales.
La corte maya fue en un sentido el hogar extendido del gobernante, quien actuó a la vez como la cabeza de familia, el líder político y el sacerdote principal. Los otros miembros de la corte asistían al gobernante en esas diversas funciones. Sin embargo, no debemos pensar que el rey tenía el poder absoluto. Su posición y estatus fueron principalmente simbólicos. Los planes y decisiones en muchas ocasiones pueden haberse debido a sus asesores. Las funciones de la corte fueron organizadas según diferentes posiciones y títulos oficiales, pero las interacciones entre diversos individuos caracterizaron a la corte como una entidad fluida, probablemente influida por diferentes ideas y emociones personales. Hubo numerosas cortes reales en la sociedad maya del Clásico, las cuales interactuaron constantemente por medio de la diplomacia, intercambios económicos, matrimonios y guerras.
Aguateca era un centro de tamaño mediano que se encontraba en el bosque tropical de Guatemala y tenía relaciones complejas con la dinastía de Tikal. Aguateca fue atacado por sus enemigos al final del Clásico Tardío, alrededor de 810 d.C. La parte central de Aguateca fue quemada y numerosos objetos quedaron sepultados en las casas colapsadas de los cortesanos. El palacio real parece haber sido vaciado antes del ataque final, pero la familia real guardó parte de sus pertenencias en un cuarto sellado antes de huir. Las excavaciones de estos edificios han proveído de información importante sobre la vida en la corte real.
LAS RESIDENCIAS DE LA FAMILIA REAL Y LOS CORTESANOS
Una parte significativa de las diversas actividades de la corte maya ocurrieron en las casas de sus miembros. Muchos de esos edificios tenían características similares: un cuarto central, que daba a un patio, y habitaciones laterales generalmente divididas por paredes.




K’inich Yax K’uk’ Mo’
(Resplandeciente Quetzal Guacamaya)
(?-ca. 437 d.C.)
Copán, Honduras

William L. Fash


Fachada de la Estructura Margarita. Copán, Honduras
En la historia y el arte de Copán hay un personaje que sobresale por encima de todos los demás. Se trata de K’inich Yax K’uk’ Mo’, quien no sólo fue el fundador de la dinastía de ese gran centro urbano, sino que tuvo un lugar central en la imaginería de la casa real y por ello en la legitimización de todos y cada uno de sus sucesores en el trono.



El nombre del fundador de la dinastía de Copán está representado mediante una cara solar (k’inich), que está en el pico de ambas aves; el glifo de color verde resplandeciente (yax), encima de los cuellos de cada ave; el pico, los ojos y la cresta del ave de la izquierda indican que se trata de un quetzal (k’uk’); y el pico y las plumas de colores rojo, amarillo y azul indican que el ave de la derecha es una guacamaya (mo’). Fachada de la Estructura Margarita. Copán, Honduras. Foto: Kenneth Garrett
En repetidas ocasiones, cada gobernante hizo hincapié en su posición en la secuencia de reyes que empezó con el legendario K’inich Yax K’uk’ Mo’. Por ejemplo: “cuarto gobernante en la línea de K’inich Yax K’uk’ Mo’”, “décimo gobernante en la línea de K’inich Yax K’uk’ Mo’”, hasta el decimosexto –y último– gobernante. Esta práctica se observa en los monumentos más imponentes de los últimos cinco soberanos, quienes reinaron entre 628-820 d.C., y en muchísimas obras que quedaron enterradas en los niveles más bajos de la Acrópolis (con fechas de entre 426 y 628 d.C.).
En las exploraciones arqueológicas, realizadas por el autor, de la larga secuencia arquitectónica debajo de la Escalinata de los Jeroglíficos, se encontró el primer monumento glífico de Copán, considerado la “piedra angular” de la ciudad. En la superficie de este “disco marcador”, conocido como Marcador Motmot, empotrado en un piso estucado de principios del siglo v de nuestra era, vemos el momento en que K’inich Yax K’uk’ Mo’ participa en la celebración del fin del b’aktunde 9.0.0.0.0 (435 d.C.) con su hijo y sucesor. El fundador está a mano izquierda, luciendo un tocado con el pájaro mitológico, el cual combina la cresta emplumada del quetzal con el pico alargado de la guacamaya. Su nombre se encuentra directamente enfrente de su cara, en la columna izquierda del texto glífico que forma el eje central de la composición. A la derecha vemos al sucesor, cuyo nombre no se ha descifrado aún de manera definitiva, pero que al igual que el fundador lleva un tocado cuyo elemento central es su glifo nominal, que también aparece en el texto (columna derecha) enfrente de su cara.
CONSTRUCCIONES RELACIONADAS CON EL FUNDADOR DE LA DINASTÍA DE COPÁN
El texto menciona una serie de ritos que tuvieron lugar en Copán para celebrar el fin de periodo, incluyendo la dedicación de las estructuras vecinas: la primera versión del gran Templo 11; el primer Juego de Pelota; y la segunda versión del Templo 26, que tres siglos después ostentaría la famosa Escalinata de los Jeroglíficos. El sucesor es reconocido como el hijo del fundador en la inscripción de la primera estela de Copán (Estela 63), que también menciona la fecha 9.0.0.0.0, e incluye un título para el fundador que lo relaciona con un lugar llamado “Tres Cerros”. David Stuart ha identificado este título como una referencia al sitio de Caracol, Belice.




K’inich Janahb’ Pakal II (Resplandeciente
escudo Ave-Janahb’) (603-683 d.C.)

Palenque, Chiapas 
Guillermo Bernal Romero


Entronización de Pakal II. Lápida Oval. Palenque, Chiapas
Forjador del esplendor del señorío de Palenque, Chiapas, K’inich Janahb’ Pakal II es un personaje emblemático del periodo Clásico maya. Nacido en medio de una profunda crisis de su dinastía, su longeva vida (603-683 d.C.) refleja las vicisitudes y logros de un señorío que, bajo su liderazgo, se convirtió en la entidad política y militar más poderosa y opulenta del occidente maya.




La señora Sak K’uk’, madre de Pakal II, entrega a éste la
diadema señorial que lo caracteriza como nuevo gobernante.
No fue representado el padre de Pakal, el señor K’an Mo’ Hix,
quizá porque no pertenecía a la familia gobernante de Palenque. Entronización de Pakal II. Lápida Oval, Casa E, el Palacio.
Palenque, Chiapas. 

Foto: Jorge Pérez De Lara / Raíces
UNA INFANCIA TURBULENTA
Pakal II nació el 23 de marzo de 603 d.C. Fue hijo del señor K’an Mo’ Hix, un noble de jerarquía inferior, y de la señora Sak K’uk’, quien sí pertenecía al núcleo dinástico.
Regía en ese entonces la señora Yohl Ik’nal, cuyo reinado (583-604 d.C.) fue muy conflictivo, ya que en 599 d.C., Lakam-ha’, “Grandes Aguas” (nombre original de Palenque), fue atacado por órdenes de la beligerante dinastía de Kan. La incursión aparentemente partió del señorío de Santa Elena, Tabasco, situado al este de Palenque, en las inmediaciones del río San Pedro Mártir. La dinastía palencana sufrió persecuciones y se vio obligada a abandonar la ciudad. Pakal II posiblemente nació en el exilio y todo parece indicar que su infancia no transcurrió en plácidos ámbitos palaciegos. Yohl Ik’nal murió en 604 d.C. y heredó el trono su hijo, el señor Ajen Yohl Mat (605 d.C.), quien gobernó junto con su hermano, Janahb’ Pakal I. Este último fue el padre de la señora Sak K’uk’, es decir, el abuelo materno de K’inich Janahb’ Pakal II. El gobierno dual o conjunto de Ajen Yohl y Pakal I quizá fue una estrategia de la dinastía para garantizar la existencia de un líder durante esa época turbulenta. Resultó inútil, ya que, bajo circunstancias oscuras, ambos fallecieron en 612 d.C., quizá asesinados, poco después de otro ataque que la dinastía Kan ordenó contra Palenque (611 d.C.). Cuando murió su abuelo, K’inich Janahb’ Pakal II rondaba los nueve años de edad.
En octubre de 612 d.C. accedió al mando un nuevo gobernante palencano, el señor Muwaan Mat, acontecimiento que acaso marcó el regreso de la dinastía a la capital. Sin embargo, los ataques volvieron a agudizarse, la dinastía huyó nuevamente y la ciudad fue incendiada. En el exilio, la dinastía se escindió en dos facciones. Una de ellas, encabezada por un dignatario llamado Ik’ Muuy Muwaan I, estableció una nueva capital en Tortuguero, Tabasco. La otra, liderada por los padres de Pakal, regresó a Lakamha’ y restableció el poder dinástico en la vapuleada capital del señorío. En lo sucesivo, los dirigentes de ambos sitios asumieron el título tradicional “sagrado gobernante de B’aakal”, proclamándose así legítimos descendientes del linaje. Con el tiempo, ello provocó que Tortuguero y Palenque-Lakamha’ entablaran una ríspida rivalidad y prolongados conflictos bélicos.




Yuknoom Yich’aak K’ahk’
(Garra de Jaguar) (649-¿695? d.C.)

Calakmul, Campeche
Ramón Carrasco


Códice Fejérváry-Mayer
Entre el k’atun 10 y el k’atun 13 (es decir entre 633 y 692 d.C.) se produjeron una serie de acontecimientos que afectarían la organización política y territorial del Petén central. Uno de los protagonistas de estos eventos fue el k’uhul kaan ajawYuknoom Yich’aak K’ahk’ o Zarpazo de Fuego, conocido en la literatura arqueológica como Garra de Jaguar.



La identificación como k’uhul kaan ajaw, señor del reino de Kaan (Calakmul), de Yuknoom Yich’aak K’ahk’ o Zarpazo de Fuego, también conocido como Garra de Jaguar, se ve en el texto glífico de este platón, colocado como ofrenda en la tumba de la Subestructura II-B, Estructura II de Calakmul, Campeche. 
Foto: M.A.P. / Raíces
Yuknoom Yich’aak K’ahk’ fue sucesor de Yuknoom Ch’een (Yuknoom el Grande), que fue uno de los gobernantes que consolidó la hegemonía del reino de Kaan con las alianzas que estableció con el Petén central, en especial con el reino de Dos Pilas, con el que mantuvo una estrecha relación.
No conocemos los detalles que llevaron a Yuknoom Ch’een a apadrinar a Yuknoom Yich’aak K’ahk’ para que fuera su sucesor, pero es claro que la familia de éste debió tener mucha influencia dentro del linaje de los Yuknoom. Su fecha de nacimiento, 9 de octubre de 649 d.C., se registra en la Estela 9 de Calakmul, que se mandó erigir el 21 de noviembre de 662 d.C., cuando él tenía 13 años, un monumento esculpido sobre una placa de piedra pizarra que debió ser traída y transportada de una región de las tierras altas situada a no menos de 400 km de Calakmul, Campeche.
El reconocimiento de Yich’aak K’ahk’ como el futuro ajaw del reino de Kaan se extendió más allá de su ciudad, pues su nacimiento se registra en el Panel 6 de La Corona, un sitio con el que Calakmul mantuvo fuertes lazos políticos y familiares. Como emisario de Yuknoom Ch’een, a la edad de 13 años, el 13 de julio de 662 d.C., visita a B’alaj Chan K’awiil, de Dos Pilas, quien era un ajaw subordinado de Kaan. El 25 de febrero de 683 d.C., tres años antes de su entronización, visita La Corona, cuando contaba entonces con 34 años de edad.
Se ha propuesto que Yich’aak K’ahk’ compartió el poder con su mecenas, Yuknoom Ch’een, pero también existe la posibilidad de que fuera su principal representante en los asuntos y la política exterior del reino.
ENTRONIZACIÓN DE YICH’AAK K’AHK’
La fecha en que Yich’aak K’ahk’ es declarado formalmente k’uhul kaan ajaw del reino de Kaan, el 6 de abril de 686 d.C., fue conmemorada en Dos Pilas por B’alaj Chan K’awiil, con lo cual éste le demostraba que mantenía la subordinación que estableciera con su predecesor, Yuknoom el Grande. K’inich B’alam Ajaw, del Perú, otro más de los subordinados de Yich’aak K’ahk’, también registró su fecha de ascenso en la Estela 3 de ese sitio. Estas conmemoraciones muestran el amplio reconocimiento y la influencia que tuvo Yich’aak K’ahk’ en la región, hasta su muerte acaecida hacia finales del k’atun 13, alrededor de 700 d.C.
Dos años después de su ascenso, el 6 de enero de 688 d.C., apadrina a K’ak’ Tiliw Chan Chaak, de Naranjo. Durante su gobierno realizó diversas ceremonias y reuniones con sus aliados, como la que se llevó acabo el 14 de abril de 687 d.C., que se inscribió en el Panel 1 de La Corona, mandado a esculpir por Gran Guajolote y en el que se declara que la reunión se realizó en Oxte’ tuun Chik Naab.




K’inich Baak Nal Chaak (Resplandeciente Señor
de la Lluvia y el Inframundo) (652 -707 d.C.)

Toniná (Popo), Chiapas 
Juan Yadeun Angulo

K’inich Baak Nal Chaak, señor del reino de Popo, ascendió al poder en medio de las guerras contra los señores de las grandes aguas, y en una campaña de 20 años consiguió la captura de una cantidad notable de altos mandos militares de reinos aliados a Palenque.

Monumento 172. Toniná, Chiapas
K’inich Baak Nal Chaak es el jugador de pelota que está a la izquierda. Está representado en el año 727 d.C., 20 años después de su muerte; juega por el lado del inframundo, cuando era ya un ancestro divino, y su opositor es el gobernante Ich’Aak Chapat, quien aparece con el tocado de uno de los gemelos divinos, aquel que venció a los dioses descarnados de los sacrificios. Monumento 172. Toniná, Chiapas. MNA. Foto: Jorge Pérez De Lara / Raíces
En 687 d.C. se inicia una revolución en el antiguo reino maya de Popo, el antiguo nombre de Toniná. Este cambio en la estructura de poder recorría todo el México antiguo en medio de sangre y fuego provocados por las guerras entre organizaciones dinásticas y las corporativas. El poder se fragmenta y se expande y el viejo mundo del Clásico se perderá para siempre.
LOS TRAJES DIVINOS
Los divinos señores solares de los antiguos reinos mayas eran los dueños de las tormentas y de los relámpagos, el resplandor mismo creador de los fuegos y las aguas que prenden y renuevan el cielo y la tierra.
Los trajes de estos señores representaban su concepción del orden universal, eran la representación misma del discurso de conocimiento del poder; el poder, ese espejo humeante que refleja el orden del universo en torno a su dueño.
Siguiendo con la metáfora de los trajes del poder, éstos no son los mismos todo el tiempo; por el contrario, se transforman constantemente ya que el principio fundamental del poder es que se mueve, camina, se transforma sin pausa, adquiriendo los disfraces más dramáticos en cada ocasión para presidir el espectáculo de la sangre.
LA DUALIDAD DEL PODER
Este movimiento de apariencia infinito tiene también límites que empiezan por su carácter binario, pues de entrada el poder es una estructura entrelazada de contradicciones entre sus partes, que se expresan en juegos estratégicos entre los eternos contendientes: dominantes y dominados, mayorías y minorías, que en ocasiones se invierten o se enfrentan.
La expansión y la contracción del poder son sus latidos existenciales, están siempre presentes; este fenómeno se produce una y otra vez en su interior, en su exterior y en todas las dimensiones del espacio y el tiempo.
En las ruinas de Toniná, en las montañas del actual estado de Chiapas, se encuentran los restos arqueológicos del antiguo reino maya de Popo, que es un ejemplo maravilloso de esos caminos del ejercicio del poder y sus efectos extremos: crear tesoros monumentales y destruirlos.
Esta pulsión en el tiempo se observa en el libro arqueológico que es Popo. Primero existe una clara tendencia hacia la contracción cerrada del poder (500-687 d.C.), y después una expansión que duplica y abre el esquema del poder (688-840 d.C.).






Y’ikin Chan K’awil (K’awil que
Oscurece el Cielo) (?-766 d.C.)

Tikal, Guatemala
Juan Antonio Valdés


Vaso de mosaico de jade. Tikal, Guatemala
Tikal fue una ciudad de gran tradición ante los ojos de propios y extraños, que gozaba de elevado prestigio por la alcurnia de sus antiguos linajes, lo que provocó la envidia de otros reinos vecinos, aunque pocas veces fue vencida en batalla. Bajo la conducción de los soberanos Hasaw Chan K’awil y su hijo Y’ikin Chan K’awil vivió siglos de esplendor durante el Clásico Tardío.




En el entierro 196 del Templo 73 de Tikal, Guatemala, se localizó
este vaso de mosaico de jade. En la tapa tiene un elemento que quizá sea el retrato de Y’ikin Chan K’awil vestido como dios del maíz.

Dibujo: Magda Juárez / Raíces
Nocabe duda que durante el Clásico Tardío Tikal se convirtió en una metrópoli, incrementó desmesuradamente su población hasta 120 000 habitantes, alcanzó su mayor poderío político, tuvo grandes victorias guerreras y logró un elevado desarrollo en las artes y la arquitectura. Esto se manifestó en la ampliación de la ciudad, la construcción de nuevos conjuntos residenciales conectados por hermosas calzadas, depósitos de agua, elaborados palacios de dos y tres pisos, y lo más característico, los masivos templos cuyas elevadas cresterías estaban profusamente decoradas con imágenes esculpidas de gobernantes.
Un tipo especial de conjunto arquitectónico fue instituido durante este periodo, aparentemente relacionado con la conmemoración de fines de k’atun (ciclos de 20 años). Se trata de los llamados complejos de pirámides gemelas, marcadamente característicos de Tikal y construidos entre 633 y 790 d.C.
Aunque la edificación de templos monumentales había comenzado desde el Clásico Temprano en la Acrópolis del Norte, no fue sino hasta la llegada al trono de Nuun Ujol Chaac, abuelo de Yik’in, cuando se formalizó esta costumbre, pues él ordenó construir el Templo V. Tras la ascensión de su padre, Hasaw Chan K’awil, la plaza principal fue modificada y, al erigirse los templos I y II como marcadores monumentales, se asoció al poder político. Con la llegada al poder del mismo Yik’in Chan K’awil, se construyeron los templo IV y VI; el primero es el mayor de todos los edificios de su clase, tenía 65 m de alto y estaba decorado con bellos dinteles esculpidos en madera en su interior, en los que se hace referencia a pasajes de la vida del gobernante en turno. Después de su muerte, sus herederos levantaron el Templo III.
LINAJE Y PARENTESCO DE YIK’IN CHAN K’AWIL
Este monarca se preocupó por que quedara claro en el registro escrito de la ciudad que era heredero por linaje sanguíneo y que se trataba del vigesimoséptimo gobernante en la secuencia dinástica de los reyes de Tikal. Fue hijo del famoso estadista Hasaw Chan K’awil I, rey de Tikal, y de la señora Lachan Une’ Mo’, princesa de Topoxté. Aunque
no se ha identificado su fecha de nacimiento, se sabe que ascendió al trono al fallecer su padre, ostentando el título dechacté de Tikal, hecho sucedido el 8 de diciembre de 734 d.C. Su ascensión fue registrada en dos lugares: la Estela 21 y la Estela 5.





Pájaro Jaguar IV,
el Grande (709-768 d.C.)

Yaxchilán, Chiapas
Roberto García Moll
La explicación del papel que Pájaro Jaguar IV, sus antecesores y sucesores tuvieron como gobernantes deberá estar unida a la arqueología, pues sólo así se obtendrá una visión real de las diferentes entidades políticas y sus interrelaciones con Yaxchilán, una compleja ciudad y una entidad política, económica y social que dominaba un vasto territorio y mantenía relaciones con otras unidades igualmente complejas.
Fragmento, La Estela 11 de Yaxchilán, Chiapas
La Estela 11 de Yaxchilán está grabada en ambas caras (fragmento). izquierda) En el anverso se ve a Pájaro Jaguar IV, quien lleva máscara del dios solar y está de pie frente a varios prisioneros. derecha) En el reverso se ve a Pájaro Jaguar IV, quien recibe el poder de Escudo Jaguar I. 
Foto: Tomada De Maler, 1903
En Yaxchilán, antiguo asentamiento maya del periodo Clásico (250-900 d.C.) en el actual estado de Chiapas, confluyen dos discursos: el arqueológico y el epigráfico, es decir, el basado en las inscripciones labradas en estelas, dinteles, escaleras y altares. Por su naturaleza ambos debieran ser complementarios, pero en ocasiones se ha privilegiado a uno sobre el otro sin observar que tienen esencias y alcances distintos.
La arqueología se sustenta en evidencias recuperadas a partir de un proceso de exploración, documentación y análisis de los materiales cerámicos, líticos y arquitectónicos, principalmente, de los restos óseos que estudia el antropólogo físico y de la interrelación de todos ellos. Es un proceso que requiere el concurso de un número importante de otros especialistas, que el arqueólogo hace confluir para obtener una mejor y más amplia interpretación final de la información.
Por su parte, la epigrafía intenta, hasta el día de hoy, dar una versión de los textos que figuran en algunos de los objetos recuperados durante el proceso arqueológico y principalmente en los monumentos. En el caso de la cultura maya, también intenta interpretar los que parecen ser, más allá de toda duda razonable, números y otros signos asociados con fechas calendáricas de las llamadas cuenta larga y cuenta corta.
Algunos de los relatos epigráficos son de carácter religioso, mas predominan los históricos, caracterizados por la presencia de glifos asociados a personajes y sus hechos: nacimiento, muerte, ascensión al trono, guerra, conquista, matrimonio y otros. Tal interpretación se basa en el análisis que Tatiana Proskouriakoff hizo en Piedras Negras (1960), sitio ubicado también a la orilla del Usumacinta, y poco tiempo después de las inscripciones de Yaxchilán (García Moll y Juárez Cossío, 1986). Antecedieron a esa explicación la del glifo emblema propuesta por Henrich Berlin en 1958 y posteriormente, en 1976, la de Joyce Marcus, que asoció dichos glifos con territorios específicos y dio origen al concepto de las ciudades-Estado que en 1997 Peter Mathews llamaría entidades políticas (García Moll, 2003, p. 333).
La asignación de valores lingüísticos a los diferentes componentes de los glifos propone una nueva apreciación de la lectura epigráfica. Es un campo relativamente reciente en el que se encuentran empeñados muchos especialistas.





Los caciques yucatecos en el siglo XVISergio Quezada


Libro de los cantares de Dzitbalché, f. 1.
Como sobrevivientes de la conquista y los cambios turbulentos de los primeros años coloniales, durante la segunda mitad del siglo XVI los caciques yucatecos experimentaron de manera significativa la acometida española por minar su autoridad y prestigio, y durante el último tercio del siglo de la conquista padecieron los efectos de la crisis demográfica.




Durante la segunda mitad del siglo XVI los caciques de Yucatán experimentaron una acometida española dirigida a quebrantar su autoridad y prestigio, que estaban sustentadas en las funciones rituales que llevaban a cabo. Algunos documentos en que se registran los cantos que los caciques dirigían a sus deidades dan constancia de esto. Libro de los cantares de Dzitbalché, f. 1. Escrito hacia 1740 por Ah Balam, “bisnieto de un gran Ah Kulel”. Foto: BNAH
Los bataboob, caciques o señores eran parte integrante de la nobleza maya. Estaban organizados en linajes y como grupos emparentados monopolizaron y ejercieron el poder, y controlaron el acceso a él. No se sabe a ciencia cierta cuándo irrumpieron en el panorama político maya, pero su proximidad con los miles de jefes familiares, que con sus parentelas habitaban en grupos dispersos por los montes de la península de Yucatán, les permitió desde mediados del siglo XIII construir una imbricada madeja de vínculos personales –sangre, protección y reconocimiento– que los aglutinó en torno suyo, y así adquirieron autoridad y prestigio para articular la vida política, económica, administrativa y judicial de sus vasallos. Así pues, sus señoríos, como cuerpos políticos, a partir de la segunda mitad del siglo XIV se convirtieron en las unidades políticas fundamentales de la organización política maya que encontraron los españoles cuando conquistaron Yucatán.
Como aconteció en otras regiones de Mesoamérica, los españoles, para efectos prácticos, designaron a los caciques gobernadores de sus pueblos y, al mismo tiempo, les otorgaron un conjunto de privilegios. Así, desde los inicios de la segunda mitad del siglo XVI, la palabra “don” comenzó a aparecer antepuesta a sus nombres cristianos; se les concedieron permisos para tener y montar caballos; comenzaron a utilizar capas de paño, zaragüelles, medias, botas y sombreros de fieltro, además de construir sus casas de cal y canto. A principios de la década de 1580, el uso de estos símbolos se encontraba más o menos generalizado entre la elite indígena y algunos de sus miembros hablaban el español.
LA ACOMETIDA ESPAÑOLA CONTRA LOS CACIQUES INDÍGENAS
Como sobrevivientes de la conquista y los cambios turbulentos de los primeros años coloniales, durante la segunda mitad del siglo XVI los caciques experimentaron de manera significativa la acometida española por minar su autoridad y prestigio, y durante el último tercio del siglo de la conquista padecieron los efectos de la crisis demográfica.
Don Tomás López Medel, oidor de la Audiencia de Guatemala, quien visitó Yucatán de 1552 a 1554, inició la ofensiva en contra de los señores. Su larga estancia le permitió comprender que un sustento de la autoridad y prestigio de los señores entre la población eran sus funciones rituales, pues estableció medidas que tuvieron como fin suprimirlas, aunque es importante destacar que no tuvo la misma actitud en cuanto a las facultades políticas, ya que por esos años los españoles aún no podían prescindir de los caciques para administrar y organizar a la sociedad maya. Todo parece indicar que después de la visita de López Medel la ofensiva española se detuvo, en tanto las autoridades gubernamentales que le sucedieron no se distinguieron por crear una estructura administrativa que reafirmara la autoridad de la corona en el panorama de los pueblos, en tanto que los franciscanos dedicaban sus esfuerzos a la magna empresa de congregar a la población y formar casi dos centenares de pueblos.




domingo, 13 de mayo de 2012
CALAKMUL
XPUHIL
COMO LLEGAR

Partiendo de la ciudad de Campeche hay que tomar hacia Champotón sobre la carretera federal 180 -también se puede tomar la autopista, carretera de cuota, lo que le proporcionará seguridad y ahorro de tiempo- A la salida de la cabecera municipal debe tomar la carretera federal 261 hasta Escárcega, para después tomar la carretera federal 186 que va a Chetumal, Quintana Roo, hasta Conhuas en el kilómetro 70 de la misma, donde se toma la brecha hasta Calakmul, a sólo 35 kilómetros de la frontera con Guatemala y dentro de la zona ecológica llamada "Reserva de la Biosfera de Calakmul".
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ANTECEDENTES

Fue un pequeño centro construido en la región maya denominada Río Bec en la que se manifiesta un estilo arquitectónico del mismo nombre caracterizado por la construcción de torres ornamentadas, al parecer sólo con funciones decorativas, así como columnas de mamposterías en las fachadas y paneles con mascarones superpuestos. La época probable durante la cual se desarrolló este centro fue del 400 a.C. al 1,100 d.C.

DESCRIPCION

Su nombre significa "lugar donde hay materia o pus" o también "Cola de gato o Seibal".
Se compone de algunos edificios dispersos que formaron tal vez pequeños núcleos, de los cuales hay dos estructuras conocidas y exploradas. Al entrar a la zona se puede apreciar en primer lugar la estructura I, conocida como el edificio de las Tres Torres, es una
construcción típica del estilo Río Bec. Su plataforma parece haber tenido dos cuerpos con esquinas redondeadas, o tal vez uno solo con molduras, y en sus lados norte y sur hay sendas escalerillas casi simétricas. También en sus extremos se alojan un par de pequeños
cuartos, sobre esta plataforma se levanta un edificio que combina una estructura central con tres torres ornamentales. En el edificio central pueden observarse interesantes mascarones; en el panel intermedio de dos angostos muros lisos se ostentan mascarones superpuestos del dios solar viendo hacia el norte, muestran a la deidad de perfil, bastante abstracta, pudiéndose apreciar las fauces abiertas con lenguas bíficas; adorno de las orejas compuesto de tres elementos característicos: voluta, orejera cuadrada y cara invertida; cada mascarón está separado por una banda que lleva el jeroglífico Pop el cual significa poderío o trono. Sus rasgos son semejantes a los de un lagarto. Asimismo al otro extremo y mirando al sur se encuentran otros mascarones superpuestos y mirando hacia el frente otros mascarones de la deidad que se componen de un haz de tres dardos o flechas; ojos y boca hundidos; una especie de anteojeras; máscara bucal; adornos laterales compuestos de tres elementos; éste podría tratarse de un dios solar que pelea en el mundo de los muertos y sale triunfante al otro día, relacionado al mismo tiempo con el agua o rocío del cielo. La Torre noreste da la impresión de un basamento escalonado de once cuerpos, redondeados y moldurados, sobre el cual se levanta un templo macizo con crestería. La torre poniente es la más completa de las tres. No deje de observar en la parte superior los restos de un mascarón intercalado y en la cima hay un templo con crestería, pero todo ello sólo decorativo. Esta torre tiene una altura de veinte metros. 
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ACTIVIDADES

Al llegar a la zona arqueológica se puede realizar un recorrido turístico por los basamentos piramidales. Puede solicitar un guía de turistas estando en la zona o desde antes de salir de la Ciudad de Campeche. Asimismo se pueden realizar fotografía y actividades de recreación.

RECOMENDACIONES

Lleve ropa cómoda y agua, puede utilizar repelentes de insectos. La zona arqueológica se localiza a tan sólo unos minutos del poblado de Xpuhil donde podrá encontrar servicios de alojamiento, alimentación, gasolina, estación de autobuses y guías de turistas. Si se ha trasladado al lugar en autobús de pasaje y desea llegar al poblado de Xpuhil, puede hacerlo caminando a un costado de la cinta asfáltica, llegará en tan sólo unos minutos.
HECELCHAKANJAINA
COMO LLEGAR

Para llegar por vía terrestre debe tomar sobre la carretera estatal que conduce a Tenabo y de ahí continuar sobre la federal 150 que lo conducirá hasta el poblado de Hecelchakán, el cual se encuentra aún a algunos kilómetros de la costa donde se encuentra la isla. Estando el poblado encontrará la carretera resvestida, al lado izquierdo, que conduce hasta la costa donde podrá solicitar el servicio de los lancheros de la zona para cruzar a la Isla de Jaina. El servicio de lancha lo puede solicitar directamente en el poblado; si no cuenta con vehículo puede solicitar el servicio de taxi del poblado para llegar hasta la costa.
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Por vía completamente marítima también puede llegar partiendo de la ciudad de Campeche, localizándose 32 kilómetros al norte de la misma, y que puede resultar la más aconsejable, si ha solicitado algún guía de turistas en esta ciudad quién realizará el contacto para el servicio de lancha.

ANTECEDENTES

Esta zona arqueológica corresponde a la región del Norte y al estilo arquitectónico Clásico. La noticia más remota de la isla se remonta a los primeros años de la conquista española cuando en algunos escritos ya refieren a la isla como "Jaina" o "Hinal". Su época
aproximada es del 300 a.C. al 900 d.C.

DESCRIPCION

Su nombre deriva de Ha o Ja que significa agua y de Ná que quiere decir casa, por lo cual podría interpretarse como "casa o morada en el agua" y también como "casa en el mar".
Localizada a 32 kilómetros al norte de la Ciudad de Campeche, la Isla de Jaina se muestra como una importante necrópolis, separada de la costa por un estrecho canal o brazo de mar, que varía de 100 metros, en su parte más ancha, hasta casi diez metros en el centro, el cual se seca cuando baja la marea; desemboca en él un arroyo llamado Zacpool que significa Cabeza Blanca, porque el agua corre sobre un lecho calcáreo blanco.
Su forma es ovalada y tiene un kilómetro de largo por 750 metros en su parte más ancha.A simple vista advertirá que está cubierta de montículos, lomas y pequeños bordes acumulados hacia la orilla del mar, los cuales se han formado por cientos de caracoles y conchas mezclados con arena, que las mareas han ido acumulando. Los montículos y lomas corresponden al centro ceremonial y a las zonas de habitaciones; muchos de ellos alcanzan
hasta tres metros sobre el nivel del mar. El centro ceremonial lo va a encontrar en la parte media de la isla y está compuesta por dos complejos principales: uno hacia el noroeste denominado "El Zayosal" y otro hacia el sureste conocido como "El Zacpool". En realidad
no se sabe nada de la arquitectura y técnicas constructivas del centro ceremonial, sólo se puede apuntar que el estilo de las estelas encontradas en Jaina asemejan al de Edzná, una importante ciudad maya del estado de Campeche. Para Charnay debió ser, en los primeros tiempos de la conquista, un lugar santo donde concurrían los peregrinos de todas las comarcas próximas, debido a las cuatro grandes pirámides y ocho pequeñas bases de otros palacios o templos, también supone que estaba consagrado para las sepulturas y que muchos cadáveres eran traídos de muy lejos para ser enterrados en ella, a juzgar por el inmenso número de tumbas que se han encontrado, por la multitud de osamenta que en él se descubrió y por los millares de vasijas, ídolos, objetos de tierra cocida, pequeñas
estatuas y restos antiguos que se han recogido.

Los alfareros de Jaina se distinguieron por la producción de figurillas bellamente modeladas y concebidas con realismo de representaciones masculinas, femeninas y de animales, asociados con la religión, los actos cotidianos y las jerarquías; asimismo los objetos abstractos y conceptos esotéricos.
Muchas de estas hermosas piezas las podrá admirar en el "Museo Arqueológico del Camino Real" en la cabecera municipal de Hecelchakán y a la entrada del mismo; al costado izquierdo de la iglesia y el parque principal. En el lugar se realizaron cerca de mil entierros entre los que podrá distinguir dos tipos, los entierros infantiles en tinajas amplias o urnas funerarias y los entierros de adultos o jóvenes depositados directamente en el suelo, hasta ahora no se han encontrado entierros de tumbas propiamente dicho.
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Al llegar a Jaina no sólo se encontrará con la majestuosidad del misticismo de la cultura maya, también descubrirá un mundo cultural al lado de la naturaleza que lo cuida y por demás acrecienta su belleza y su misterio. El recorrido hacia la isla de Jaina por cualquiera de las
dos vías está llena de naturaleza, de cultura viva, de tradición y de herencia patrimonial de la humanidad.

ACTIVIDADES

Siendo Jaina un lugar que conjuga naturaleza marina y cultura maya permite planear una aventura diferente, en la que puede realizar ecoturismo y cacería fotográfica como un excelente esparcimiento ya que se encontrará con aves que se refugian en el área como garzas, pelicanos entre otras y aves acuáticas, asimismo podrá observar iguanas, tortugas y en la costa, al recorrerlo, lo hará caminando sobre gran cantidad de conchas marinas, todo ello ambientado por una vegetación de tipo sabana en un ambiente cálido y fresco.

RECOMENDACIONES

Lleve ropa cómoda, gorra para el sol, filtro solar y agua embotellada. Si realiza el viaje en lancha, a pesar de que las aguas de Campeche son muy tranquilas y de poca profundidad, no deje de cumplir con las indicaciones que se les dé para el traslado. De ser posible adéntrese a los manglares, donde descubrirá otro aspecto natural de gran belleza al recorrerlos.

Bonampak

BONAMPAK: La crónica pictórica de la vida maya
Bonampak guarda los murales más hermosos descubiertos a la fecha. Fueron pintados en las paredes de tres cámaras del templo principal, hacia el año 790 d.C., y descubiertos en 1946. Aún no han sido descifrados. Estos murales fueron ejecutados con buena técnica y materiales de alta calidad durante el esplendor del periodo clásico, situado alrededor del 900 d.C. cuando la cultura maya dio sus mejores frutos en los campos artístico y tecnológico
La temperatura y humedad constantes en esta zona de la selva tropical, y el hecho de que el sitio arqueológico no fuera descubierto sino hasta 1946 por el arqueólogo Giles Hesley, permitieron que las pinturas se conservaran casi en su totalidad. Desde su descubrimiento ganó un lugar prominente en el mundo maya, debido a las magistrales pinturas que decoran los tres cuartos del templo principal
.
BonampakAunque narran una historia todavía no descifrada, los dibujos son un testimonio elocuente de la vida maya. No deja de impresionar la magnificencia de los vestidos. Algunos tocados, de delicadísima labor de pluma, son más grandes que los personajes. Aquí se logró una amplia diferenciación de texturas para ilustrar la indumentaria de los personajes, entre los que destaca la presencia femenina y no menos sorprendente es la variedad de instrumentos musicales en la orquesta de la primera habitación como tambores, conchas de tortuga, sonajas y trompetas.
Para consuelo de quienes no pueden visitar esta zona, en diversos museos mexicanos hay réplicas exactas de las tres cámaras. Los murales se ubican en el interior del Edificio I y se realizaron sobre una capa de cal y polvo de piedra de cuatro centímetros de espesor en promedio, con la técnica llamada “al fresco”, es decir, aplicando los colores cuando el aplanado aún estaba húmedo.
El tema general de los murales es la guerra entre dos grupos mayas; en la primera habitación se escenifican los preparativos para la danza ritual que antecedía a las batallas; en el segundo cuarto están representadas la batalla, la captura de prisioneros y los autosacrificios de éstos al ser llevados ante los jerarcas de sus vencedores. En el último recinto se observan la ceremonia del sacrificio y la danza ritual con que solía celebrarse la victoria.




Chiapa de Corzo

CHIAPA DE CORZO: Año 1400 antes de Cristo
Surgió como una pequeña aldea agrícola y durante más de dos mil años fue un importante centro ceremonial.
Chiapa de CorzoSituadas a muy poca distancia de la actual población de Chiapa de Corzo, estas ruinas datan del año 1400 a.C., cuando surgió allí una próspera aldea agrícola. Su esplendor se sitúa entre los años 850 y 450 a.C., aunque perduró hasta del año 700 d.C., cuando fue abandonada. Sólo se ha explorado y reconstruido un conjunto con una gran pirámide que indica varias épocas de construcción y otros edificios menores.
Aunque su arquitectura es sencilla, los objetos de cerámica escontrados demuestran un grado avanzado de desarrollo; muchos de los objetos encontrados en esta zona se exhiben en el Museo de Tuxtla Gutiérrez.




Chinkultik

CHINKULTIK: El pequeño santuario
Los pocos vestigios explorados demuestran el gran gusto de los antiguos mayas por aprovechar la espectacularidad de los paisajes naturales, su nombre significa “el pequeño santuario” en tzeltal.

ChinkultikA unos 56 kilómetros de Comitán, esta ciudad fue construida sobre una serie de colinas cercanas a la zona de lagos de Montebello, en la que destacan el lago de Tepancuapan y el Cenote Azul. Fue habitada entre los años 600 y 1200 d.C.
Aunque ha sido poco explorada, de ahí proceden varias estelas con inscripciones jeroglíficas que se exhiben en diversos museos del país. De las ruinas actuales, la más importante es la llamada acrópolis, en donde se puede ver parte de un templo con cinco cuerpos escalonados y un basamento al borde del cenote que recibía ofrendas. De aquí procede un disco de piedra extraordinariamente labrado que representa a un jugador de pelota rodeado por una banda de jeroglíficos calendáricos; este disco se denomina “Disco de Chinkultic” y se exhibe en el Museo Nacional de Antropología.
También se encuentran dos grupos arquitectónicos, uno al borde del cenote Agua Azul y otro sobre una colina que fue aprovechada para construir varias plataformas. En ambos hay templos y plazas y, junto al segundo, se ubica el infaltable juego de pelota.




Izapa

IZAPA: La ciudad donde se cultivaba el “dinero” prehispánico
IzapaSe sitúa a unos pocos kilómetros de la frontera con Guatemala. Fué fundada en una fértil llanura costera del pacífico, fue un punto de unión entre las culturas maya y mexi-zoque.
Es uno de los sitios más antiguos, ya que fue fundado alrededor del año 1500 a.C., aunque alcanzó su esplendor a partir del año 600 a.C. Se trata de una de las mejores muestras arqueológicas del Estado de Chiapas, misma que aún no se ha restaurado convenientemente.
Izapa fue un centro ceremonial de la cultura olmeca-maya y a sus habitantes se les debe el cultivo y uso del fruto que fuera de importante relevancia en América Precolombina: el cacao. Se distinguió precisamente por su abundancia de cacaotales, o árboles del cacao. Como se sabe, el cacao tuvo un valor monetario para los pueblos prehispánicos. Lo cambiaban entre otras cosas por objetos de obsidiana. Por su ubicación geográfica, Izapa fue un punto de unión entre las culturas maya y mexi-zoque.
Si bien no ha sido explorada a plenitud, hay evidencias de que la ciudad estuvo habitada durante un milenio. En su momento cumbre, Izapa tuvo más de 160 edificios, aunque sólo unos cuantos han sido descubiertos y empiezan a ser restaurados, así como varias decenas de monumentos labrados en piedra: estelas, tronos y altares que ya revelan los inicios del estilo maya. Hasta ahora, lo que más se conoce del lugar es su escultura: se han descubierto varias estelas labradas y sin labrar, así como altares zoomorfos y otros monumentos.

Dentro de los principales hallazgos, se conservan verdaderas joyas artísticas como: el árbol de la vida, la piedra de los sacrificios, un calendario con jeroglíficos de estrellas y soles, varias estelas, esculturas zoomorfas y un juego de pelota.
En esta zona quedaron evidencias del culto al jaguar como deidad suprema, pero también a la serpiente. Además, en algunas de sus estelas se observan escenas del rito de la decapitación de los perdedores en el juego de pelota.




Palenque





Tenam Puente

TENAM PUENTE: La ciudad de las piedras encimadas
Se erigió sobre una colina que fue modificada para asentar los edificios, las plazas y las canchas de juego de pelota en medio de alto árboles.
TenamPuenteUn atractivo adicional para el visitante es la espléndida vista que se tiene, desde la cima de la colina, del valle de Comitán.
Data de la época clásica de los mayas y solo se ha explorado una pequeña porción. Llama la atención que sus principales edificios hayan sido construidos con piedras calizas perfectamente ensambladas sin ningún tipo de mezcla.
También se distingue por el perfecto corte de las piedras calizas utilizadas en su construcción. Estas fueron ensambladas y colocadas sin ningún tipo de mezcla. Aún es mucho lo que se ignora de este singular sitio, que fue contemporáneo del esplendor tolteca de Chichén Itzá.




Toniná

TONINÁ: La ciudad de los ciclos
Toniná significa, por sus raices tzeltales, “casa de piedra”. Esta ubicada al noreste de Chiapas, al lado del río Jataté.
Esta zona arqueológica está orientada con la primera luz del día solar más corto del año. En la parte más baja se puede apreciar la cancha del juego de pelota que era muy practicado entre los mayas y era más que un juego, era un ritual. La cancha está en la parte más baja pues ésta hacía las veces de vínculo con los muertos.
Toniná fue una ciudad que fue construyéndose por ciclos. El gran conjunto de edificios está dividido en siete plataformas las cuales presentan características arquitectónicas distintas. Existen evidencias de tres dinastías que gobernaron Toniná. Esta ciudad alcanzó su esplendor entre los siglos VII y principios del X de nuestra era, momento en el que otras ciudades mayas como Palenque, Bonampak y Yaxchilán habían sido abandonadas.
Se piensa que Toniná era el centro principal maya en todo el valle de Ocosingo, lugar a donde llegaban otros pueblos a rendir tributo.
Una de las principales características de Toniná es el cambio constante que se logra expresar en sus edificios, se destruían las construcciones anteriores sobre las que se construían las nuevas estableciendo ciclos.
Más información en:
Yadeun, J. 1992. Restos de un códice monumental de estuco. México Profundo
Yadeun, J. 1994. Toniná. Espacio sagrado de la guerra celeste. II (8):24-29
Yadeun, J. 1992. Toniná. El laberinto del Inframundo. Gobierno del edo. de Chiapas. Espejo de Obsidiana.




Yaxchilán

YAXCHILÁN: Las “piedras verdes” perdidas en la jungla

YaxchilanUno de los cincuenta y nueve dinteles que adornan los númerosos edificios y templos de la zona es considerado como el ejemplar más sobresaliente de la escultura maya en su género.
De Yaxchilán nadie sabe cual fue su nombre real. El arqueólogo Teobert Maler la bautizo así (piedras verdes). Esta situada en una de las riveras del Usumacinta, el río más caudaloso de México y el más largo de América Central, en la frontera con Guatemala.

Como muchas de las ciudades mayas, fue primero (350 D.C.) una aldea agrícola, sin duda próspera por la abundancia de agua. Llegó a si nivel más alto de producción en el año 692 D.C. y vivió en su mayor prosperidad hasta el 726. Cuenta con más de 70 edificios identificados hasta la fecha. Los 35 años prósperos se tradujeron en cuatro templos de gran mérito arquitectónico. Cada uno estaba adornado profusamente con tres dinteles de piedra esculpida. Según los arqueólogos, los del edificio llamado Estructura 23 son en verdad excepcionales, aunque dos de ellos ya no están en Yaxchilán, sino en el Museo Británico. El que aun subsiste, llamado Dintel 24, es considerado como el ejemplar más notable del arte escultórico maya en su género. Los tres sobresalen por la armonía de la composición, el equilibrio del dibujo, el respeto de las proporciones anatómicas y el refinamiento del detalle.
Para entrar al sitio arqueológico hay que pasar por El Laberinto, magnífica muestra del uso del arco maya o bóveda falsa, quizá la mayor aportación arquitectónica de esta cultura.Yaxchilan 2
Se sabe que en el interior del Templo 40 hubo una fila de nueve figuras humanas sentadas, de unos 70 centímetros de alto, que probablemente representaron a los nueve Bolntikú, los dioses que, al sucederse en los días, formaban la cadena sin fin del tiempo. Por desgracia, están destruidas y sólo se identifican los pies de las deidades.
La Gran Plaza es un espacio ceremonial de 500 metros de longitud por 60 de ancho, alrededor del cual están la mayoría de los edificios. A pesar de su gran extensión, Yaxchilán carece de la monumentalidad presente en otros conjuntos mayas; sin embargo, es notable el trabajo escultórico en varias estelas de piedra y en los dinteles de los principales templos.
De la importancia de Yaxchilán dan testimonio adicional la presencia de veintiún altares, veinte estelas y cuarenta y ocho dinteles en otros edificios, todos ellos esculpidos según la tradición clásica maya.