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sábado, 25 de septiembre de 2010
La complejidad del universo cautivó, desde el amanecer de su historia, al pueblo maya. Los científicos de esta civilización mesoamericana se distinguieron por su espíritu incansable y una capacidad de abstracción que, como su mirada, iba más allá de las estrellas.
Los astrónomos mayas fueron atentos observadores del cosmos y magníficos intérpretes de sus misterios. Del alba al ocaso, los cuerpos celestes y su transcurso por el firmamento, constituyeron la materia prima para que los mayas pudieran estudiar el ritmo reinante, y poder así comprender los ciclos regentes de la naturaleza. A esta comprensión del universo se añade el avance de su ciencia matemática, caracterizado por su sistema numérico. La combinación de ambos dio como resultado lo que quizá sea el ejemplo más claro e importante sobre las apreciaciones que hemos hecho acerca de los logros de esta cultura: el calendario del año solar o Haab, que por su exactitud se compara con los actuales cálculos calendáricos, ya que difiere de ellos tan sólo por un error de 17.28 segundos.
El Haab
El Haab se compone de 18 meses (uinales) de 20 días (kines), más un mes con cinco días sobrantes (uayeb).
KIN = 1 día
UINAL (mes) = 20 KINES
HAAB (año) = 18 UINALES (meses) de 20 KINES (días) + 1 UAYEB (5KINES, días sobrantes)
20 KINES
(días)
IMIX
IK
AKBAL
KAN
CHICCHAN
CIMI
MANIK
LAMAT
MULUC
OC
CHUEN
EB
BEN
IX
MEN
CIB
CABAN
EZNAB
CAUAC
AHAU
18 UINALES
(meses)
POOP
UOO
ZIP
ZODZ
TZEC
XUL
YAAXKIN
MOL
CHUEN
YAAX
ZAC
CEH
MAC
KANKIN
MUAN
PAX
KAYAB
CUMKU
UAYEB
  
Para los mayas, las manifestaciones de la naturaleza recurrían cíclicamente, se combinaban y seguían parámetros numéricos determinados; de ahí que hayan dado tanta importancia al estudio de las lunaciones, las conjunciones, eclipses y la periodicidad de las manchas solares.
El tiempo, y por lo tanto, los sucesos que ocurrían dentro de él, obedecían a esta armonía cósmica a la que se aproximaron con tanta exactitud y que en su afán por prever y planificar el futuro, dio origen a un segundo calendario o almanaque de 260 días, que regía la vida de cada individuo y todas sus actividades, tanto las rituales como las cotidianas.
Este almanaque, llamado Tzolkín, era utilizado por los sacerdotes para determinar el día en que se debía sembrar, ir a la guerra, efectuar un matrimonio y cualquiera otra labor. Se constituye por la combinación de 13 números con 20 signos, que da 260 días.
Al conjuntar el calendario solar, Haab, común a toda la sociedad, y el almanaque, Tzolkín, que a manera de horóscopo contenía designios preestablecidos para cada individuo, se formaba un gran ciclo o Rueda Calendárica que abarca 18 980 días, es decir 73 ciclos de 260 días (contando con el Tzolkín) y 52 años solares (contados con el Haab), y se completaba cuando una fecha se repetía en ambos calendarios.
A partir del uso de la Cuenta Larga, es decir, la del Haab, los mayas trazaron un principio de los tiempos en la fecha 4 AHAU 8 CUMKÚ, que aparece repetidamente en las inscripciones de distintos monumentos. Para los mayas, esta fecha, que equivale al 13 de agosto de 3114 a.C. de nuestro calendario, pudo significar el inicio de la era cósmica en la que ellos abrieron los ojos a la luz en el universo y, aunque no haya vestigio claro sobre el acontecimiento que le otorgara el sitio de punto de partida de una historia, nos deja la sensación de que la civilización maya estaba muy consciente de que las cosas tienen siempre un principio y un fin; una época de esplendor y gloria y otra para el colapso y el regreso a la nada.
Su sistema calendárico, la preocupación por los eventos astrales y los múltiples hallazgos sobre las expresiones de dichos estudios, nos dicen mucho de una sociedad que comprendió la mínima temporalidad de lo humano. Conscientes, tal vez, de su posición en el Cosmos, los mayas ubicaron y dejaron huella del momento en que vivieron y, anticipándose a la incontenible corriente de los siglos, confiaron a la dureza de la piedra los signos que en el futuro podrían influir en la vida de sus hijos y sus nietos, así como la evidencia de las glorias pasadas.
Si no tuviéramos conciencia del momento en que vivimos, ni guardáramos memoria de él, seguramente nuestras vidas serían historias imprecisas, remolinos de anécdotas inconexas, de sucesos que se perderían por no tener una forma de anclarse en el recuerdo de la colectividad.
Los mayas tuvieron muy presente la importancia que representaba para su pueblo el estudio del tiempo y el registro preciso de los acontecimientos; percibían en cada cambio de la naturaleza un influjo invisible, el rotar del universo, del que ellos sabían no eran el eje, sino un engrane más en las ruedas del tiempo.




Glifos mayas de los días:
ImikIkAkbalKan
ChicchanCimiManikLamat
MulucOcChuenEb
BenIxMenCib
  
CabanEznabCauacAhau




Glifos mayas de los meses:
PoopXulZacPax
UoYaxkinCehKayab
ZipMolMacCumku
ZotzChenKankinUaveb
 
ZecYaxMuan





Glifos mayas de los periodos:
 
Kin
  
UinalTun
KatúnBaktún
 
PictúnKinchiltún
 
CalabtúnAlautún

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