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domingo, 5 de septiembre de 2010
ARQUITECTURA EN MESOAMÉRICA
I. URBANISMO
Juan Antonio Siller Camacho

En la construcción mental de una ciudad interviene lo que los especialistas llaman hito, que es un rasgo visual prominente de la ciudad o el asentamiento, que destaca del contexto y puede ser apreciado a distancia; cumple funciones de referencia, orientación o simbolismo. Edificio representado en la parte central de una maqueta tallada en piedra, Plazuelas, Guanajuato.



DELIMITANTES NATURALES Y CULTURALES
Los asentamientos de Mesoamérica presentan una gran diversidad de diseños en sus emplazamientos y una amplia integración con los elementos naturales y con las formas de apropiación y de transformación del medio natural, creando así nuevos paisajes culturales. El emplazamiento geográfico fue fundamental, así como también las relaciones que se establecieron en la conformación de las primeras aldeas y centros urbanos. Algunos de estos primeros asentamientos tuvieron un lugar o centro que se desarrolló hasta alcanzar características urbanas, y otros cambiaron su centro geográfico, político y administrativo por causas económico-sociales y por fenómenos naturales, ambos sucesos de gran interés para el estudio y el conocimiento de Mesoamérica.
El acondicionamiento del espacio productivo y cultural llevó a la creación de las primeras formas de organización espacial del territorio, las cuales nos permiten obtener datos sobre los primeros asentamientos y sus diversas formas de apropiación y uso de los espacios geográficos, es decir, los de producción, intercambio, consumo, circulación y gestión. Éstos fueron mejorando con base en el desarrollo de los modos de producción y de las fuerzas productivas relacionadas con el aprovechamiento y el uso del suelo.
Los desplazamientos humanos ocasionados por causas culturales o naturales fueron importantes, ya que originaron nuevas estructuras y una diversidad de asentamientos y formas de organización del espacio.

EMPLAZAMIENTOS Y TIPOLOGÍAS
Un aspecto importante en el estudio de los emplazamientos son los factores de riesgo tanto para el asentamiento urbano como para el arquitectónico, los cuales podríamos definir en términos generales como factores de deterioro por causas extrínsecas de acción prolongada, temporal u ocasional, y por la acción del hombre.
Entre las temporales y ocasionales tenemos la sismicidad, el vulcanismo y las inundaciones, que desempeñaron un papel importante en los asentamientos humanos de las primeras aldeas y centros urbanos, desde el momento de su fundación y a lo largo de su historia cultural. En muchos de ellos el espacio social se ha organizado a la par de una historia de fenómenos naturales, como en el caso de los asentamientos en la parte sur del lago de Texcoco, que se vieron afectados por las erupciones del Xitle, durante el Preclásico Superior, y en los que una gran masa de pobladores con asentamientos concentrados y dispersos tuvieron que desplazarse hacia la zona norte de la región lacustre, conformando en parte el asentamiento de Teotihuacan. Posteriormente, en otro momento del desarrollo de estas culturas, el asentamiento cambió hacia el centro del lago, lo que dio inicio a una extraordinaria obra urbana de infraestructura y al nacimiento de una ciudad lacustre, en la que se tuvieron que poner en práctica nuevas soluciones tecnológicas, como islotes artificiales, chinampas agrícolas –altamente productivas–, calzadas de tierra y caminos de agua, que favorecieron el desarrollo de una amplia y extensa red de comunicación lacustre.








Los mayas vivieron en grandes espacios abiertos. El modo de producción agrícola determinó la existencia de zonas rurales en torno a grandes ciudades, aunque a veces estaban alejados de ellas. Las urbes, al tener la capacidad de reunir -convocar- a la gente, eran el núcleo social, político y religioso que integraba al pueblo maya.
El estudio de la arquitectura maya, más allá de cuestiones técnicas y estéticas, es una importante manera de acercarse a la vida cotidiana y las costumbres de esta cultura. El concepto bajo el que ordenaron sus espacios, la traza de las ciudades, involucra su cosmovisión: deja ver que los preceptos religiosos y astronómicos jugaban un papel central. El modelo de ciudad maya, con variaciones, incluye la existencia de una ciudadela, templos destinados al culto, palacios que fungían como residencia de gobernantes y sacerdotes y por lo menos un juego de pelota.
Debido a la extensión histórica de la cultura maya, que cubre más de tres mil años, así como a la diversidad geográfica de las áreas que habitaron, los estilos arquitectónicos presentan también variaciones que dependen de la época y la región en la que fueron construidos, aunque el arco maya es una aportación importante y un distintivo común de varias zonas.
Mientras las casas del pueblo -como se dijo, ubicadas en la mayoría de los casos en torno a las ciudades- estaban fabricadas con materiales perecederos como el bajareque, las ciudades se construyeron con materiales mucho más resistentes al paso del tiempo: pensemos en los edificios de Uaxactún y Piedras Negras, donde se utilizó arcilla, los que hoy parecen pirámides truncadas; así como en los grandes templos y palacios de piedra labrada, cuyas cámaras sepulcrales son de gran belleza, como la encontrada en el Templo de las Inscripciones de Palenque. También están los edificios de piedra caliza de El Petén, la dolomita usada en algunas partes del valle del Usumacinta, la arenisca en Quiriguá, la caliza cristalina en Lubaantún y los ladrillos horneados con los que se construyó Comalcalco, en Tabasco.
Casi todos los sitios arqueológicos que hoy podemos visitar pertenecen al periodo Clásico, y su florecimiento se ubica entre el año 600 y 1000 d.C., época en la que la arquitectura alcanzó expresiones artísticas -básicamente con el estilo Puuc, cuyo ejemplo más claro es el Templo del Adivino en Uxmal - que no sólo maravillaron a los españoles, sino que hoy en día son considerados monumentos artísticos de la humanidad; espacios fascinantes y enigmáticos que atraen a gente de diversas nacionalidades durante prácticamente todo el año.
Es importante considerar que la arquitectura del periodo Posclásico se ubica únicamente en Quintana Roo: en Chichén Itzá (influencia maya-tolteca que se manifiesta en el Templo de los Guerreros, El Castillo, el Observatorio) y Tulum (el Templo de los Frescos), ya que debemos considerar que las ciudades ubicadas en la región sur fueron abandonadas antes del año 800 de nuestra era, y en el área central ocurrió lo mismo alrededor del año 1000, debido al insólito Gran Colapso Maya.
Por otra parte, debemos hacer un esfuerzo por imaginar estos magníficos edificios como en realidad fueron construidos, con motivos labrados y pintados que decoraban las pirámides; la presencia de cresterías, estelas, dinteles, cámaras sepulcrales; los coloridos recubrimientos de sus superficies, donde se hacía presente su escritura, así como sus pinturas murales. A veces se usaron mosaicos de piedra labrada; otras, estuco modelado sobre armazones de piedra, que permite diseñar formas tridimensionales de gran atractivo.
Acerca de los estilos arquitectónicos regionales, explica George F. Andrews:
"Al parecer, el área de las tierras bajas mayas del clásico tardío y terminal estuvo formada por 15 a 17 regiones o ciudades-estado y cada una de ellas tuvo un gran centro urbano o 'capital'. Casi todas estas regiones están marcadas por un estilo arquitectónico peculiar, particularmente notable en las regiones Sudoriental, Petén Central, Usumacinta, Noroccidental, Río Bec, Chenes, Puuc, Planicies Noroccidentales y Costa Oriental. Los atributos de las construcciones mayas pueden describirse de manera más exacta si se identifican y caracterizan a través de rasgos arquitectónicos, constructivos y decorativos específicos.
"Puede decirse que existe un estilo arquitectónico específico cuando aparece reiteradamente un conjunto de estos tres elementos en gran parte de los edificios, hasta volverse su impronta".


Región sudoriental
El sitio más grande e importante de esta región es Copán. Tal vez su rasgo distintivo sea la cantidad y calidad de los monumentos labrados y las inscripciones jeroglíficas, aun más que su arquitectura. Los edificios de Copán se caracterizan por sus muros muy anchos, cuartos estrechos cubiertos por bóvedas escalonadas y fachadas cubiertas en partes por esculturas de piedra labrada y estuco, caladas en hueco.
Uno de los edificios más inusitados en el centro del sitio es el complejo de niveles múltiples llamado Templo 11… Se distingue por la aglomeración de diversos elementos arquitectónicos y por la escasez de espacios cerrados.
Aunque ahora está casi totalmente derruido, el edificio del templo superior estuvo ricamente decorado con grandes esculturas, entre las cuales se contaron figuras humanas de pie y partes de grandes criaturas, lagartos o serpientes.
















Región del Petén Central
La arquitectura de Tikal es típica en lo que se ha dado en llamar estilo arquitectónico del Petén. Edificaciones como los templos I y II se yerguen sobre pirámides con pendiente muy pronunciada que dominan el núcleo del sito.
Las edificaciones de los templos muestran cresterías huecas muy altas sobre los cuartos traseros, donde hubo complejas decoraciones de estuco, casi todas destruidas. Los llamados palacios son edificios largos de dos pisos y largos pasillos de cuartos alineados que parecen haber servido de residencia a las élites.
Los edificios estilo Petén tienen paredes anchas, cuartos angostos con techos de arco falso más bien bajos, paramentos inferiores sin adorno y fachadas altas con pendiente ligeramente pronunciada cubiertas por figuras decorativas de estuco, entre las cuales encontramos muchos mascarones.


Región Usumacinta
Yaxchilán es el sitio más grande y mejor conservado de la región. A diferencia de otros lugares donde abundan los palacios, en Yaxchilán son distintivos los edificios tipo templo, muchos de ellos situados sobre laderas y elevaciones naturales, y no sobre pirámides. La estructura 33 es prototípica de la arquitectura de la región, con paredes anchas, cuartos angostos, bóvedas altas y más tarde reforzadas con grandes contrafuertes.
Tanto las paredes como las bóvedas son de laja o bloques de piedra caliza, burdamente terminadas y que requieren de gruesos recubrimientos de yeso para obtener superficies lisas. Todos los edificios tienen vanos estrechos y gran parte de ellos ostenta dinteles de piedra labrada con figuras humanas acompañadas de inscripciones jeroglíficas.
Los edificios típicos tienen altas cresterías de doble muro, con nichos y decoraciones sólo en el tablero central, algo remetido. Los elementos decorativos eran de piedra labrada o de estuco, sobre armazones de piedra. La escultura de estuco generalmente se utilizó en las fachadas superiores y las cresterías; la piedra labrada, en cambio, decoró dinteles, arranques de escaleras y altares.









Región Noroccidental
Palenque es el sitio mejor conocido de la región y su arquitectura es representativa de este estilo. A diferencia de otros donde resaltan la masa y la monumentalidad, éste pone énfasis en la escala humana y se distingue por su escultura, elegantemente ejecutada en estuco y piedra labrada.
En Palenque los edificios son pequeños, como en Yaxchilán, tipo templo, en este caso situados sobre pirámides de altura media (Templo del Sol). En los interiores de los templos hay grandes cuartos con elevadas bóvedas, y santuarios interiores en los cuartos traseros, donde grandes tableros de piedra labrada dan cuenta de las fechas importantes asociadas a los gobernantes representados en ellos (como el Tablero del Templo del Sol).
Uno de los grandes rasgos distintivos del estilo Noroccidental son los vanos, excepcionalmente anchos, que hacen de los interiores espacios claros y ventilados; tableros entre las jambas, decorados con figuras humanas de estuco e inscripciones jeroglíficas; paramentos superiores con pronunciada pendiente, parecidos a techos de mansardas cubiertos por esculturas de estuco donde se representan personas, dioses, animales, serpientes, y gran variedad de figuras antropomórficas.
Otro rasgo son las cresterías de doble muro, con aperturas rectangulares, también cubiertas de esculturas labradas en hueco, como las que se encuentran en el templo del Sol.














Región Río Bec
La región de Río Bec muestra un rasgo singular y distintivo: sus notables complejos de torres paralelas... Consta de una configuración sobre la cual se colocan simétricamente un par de formas ornamentales, como torres, alrededor de cuartos centrales en edificios de un piso. La torre incluye la parte anterior de una pirámide de pendiente pronunciada con escalones, de esquinas redondeadas, desde donde se proyecta una escalera puramente ornamental e igualmente empinada.
Sobre esta pirámide simbólica se colocaba una estructura tipo templo, de sólida construcción, con una cavidad que simulaba un vano.
El estilo regional Río Bec, que comparte algunos rasgos con los estilos Chenes y Puuc, incluye edificios con fachadas de tres partes, articuladas; sobresalen los edificios tipo range de seis o mas cuartos; paramentos inferiores profusamente decorados on grandes máscaras zoomorfas (como en Chicanná); tableros con hileras de máscaras, y diseños geométricos que incluyen tableros cuadriculados y cruces remetidas (como la Estructura 1 del Grupo B de Río Bec).








Región Puuc
En la región Puuc encontramos dos estilos arquitectónicos básicos, que podríamos llamar Temprano y Tardío. El estilo Temprano incluye los subgéneros Oxkintok Temprano, Proto-Puuc y Puuc Temprano; el Tardío, los estilos Junquillo, Mosaico y Uxmal Tardío.
Los edificios de los estilos tempranos tienen, por lo general, paredes de bloques burdamente cincelados, falsos arcos formados por lajas planas toscamente labradas, a veces escalonadas, y crestas formadas por bloques de piedra (como en Sabacché). Las superficies burdas de paredes, bóvedas y cresterías se aplanaban con gruesas capas de estuco, usadas también para hacer relieves, sobre todo en las cresterías.
Casi todos los vanos son estrechos, pero en el estilo Puuc Temprano son comunes las puertas múltiples formadas por columnas redondas con capiteles cuadrados. Las molduras son rectangulares y simples, y muchas de las molduras medias se interrumpen sobre los umbrales (estructura 5 de Kabah). Los edificios del estilo Puuc Tardío, en cambio, usaban concreto revestido tanto en paredes como en bóvedas, y éstas fueron recubiertas con piedras de cantos cuidadosamente labrados. Aunque los paramentos inferiores rara vez se decoraron, los superiores tuvieron elaboradas esculturas geométricas tipo mosaico, incluyendo máscaras narigudas sobre las puertas y en las esquinas (como en Uxmal).
Aunque hay algunas pirámides-templo en los sitios más grandes, son más comunes las edificaciones magnas con muchos cuartos, algunas de las cuales tuvieron hasta noventa habitaciones (como sucede en Sayil).



Región Chenes


La arqueología Chenes es muy semejante a la de Río Bec, aunque también comparte rasgos con la región Puuc.
Los rasgos que la distinguen son: edificios con fachadas entres partes, parecidas a las de Río Bec; amplio uso de máscaras zoomorfas alrededor de las puertas y las fachadas superiores; gran número de piedras salidas o colocadas sobre las molduras medias, y las cornisas que portaban, tal vez, esculturas de estuco; cresterías de un muro, con huecos rectangulares y cubiertas con personajes parados; hileras de máscaras narigudas en las esquinas de los edificios y en los paramentos inferior y superior.








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